Jueves, 04 Septiembre 2014 00:00

Reforma a la Ley 30: por qué sí, por qué no

Nación | 2011/04/01 00:00

Reforma a la Ley 30 por qué sí por qué noGobierno y rectores chocan en torno a varias propuestas de la reforma a la educación superior. Estos son cuatro de los puntos que más generan polémica.

La propuesta del Gobierno para reformar la ley de Educación Superior (Ley 30 de 1992) causó malestar y deja inquietudes en la comunidad universitaria. Y aunque todos coinciden en que es hora de reformar la norma, existen posiciones del Gobierno y el sector universitario que chocan y motivan, con y sin fundamentos, lamentables y costosos disturbios como los vistos esta semana en varias instituciones públicas.

Han pasado 18 años desde que se expidió la Ley 30 de 1992 y el sector ha cambiado sustancialmente. Para ese entonces, no existía el Viceministerio de Educación Superior, el ICFES no era un instituto dedicado a la evaluación de la educación y el ICETEX no era un banco de segundo piso, por mencionar algunos cambios.

Aunque la reforma se venía preparando desde la administración pasada, en un trabajo conjunto con el Ministerio de Educación y los rectores de las universidades, la que presentó hace algunas semanas el presidente Juan Manuel Santos es más amplia y con propuestas polémicas.

Semana.com seleccionó cuatro de los temas más polémicos de esta iniciativa de 144 artículos.

1. La empresa privada podrá invertir en las universidades públicas

Para el presidente Juan Manuel Santos, si la educación pública quiere ser competitiva y de buena calidad no puede negarse a la posibilidad de tener fuentes de inversión privada. “Esta propuesta no significa de ninguna manera privatizar la educación pública, ni va a implicar mayores costos para los estudiantes”.

El Gobierno advirtió que los recursos son limitados, por eso, aliarse con la empresa privada es una alternativa.“Hoy un empresario contrata servicios con la universidad, pero queremos que no solo contrate, sino que invierta capital para desarrollar proyectos específicos, que se meta la mano al bolsillo y genere innovación con las universidades (...) que pongan la plata, vendan servicios, desarrollen conocimiento y ojalá ganen bastante”, explicó la ministra de Educación, María Fernanda Campo.

Moisés Wasserman, rector de la Universidad Nacional, no ve clara la propuesta. “El ingreso del dinero del sector privado para investigación no es una novedad. Las universidades trabajamos con la empresa desde hace 40 o 50 años. Hay comités universidad-empresa-Estado en todas las regiones del país”, dice.

Según los rectores una empresa invierte si puede obtener rendimientos o beneficios. La pregunta para las universidades es: ¿qué tanto ese interés privado puede chocar con la misión y con la verdadera función de las universidades?

2. Más plata para la universidad pública

El Gobierno propone aumentar recursos para las universidades públicas en un 1 por ciento adicional al IPC en el 2012, un 2 por ciento en el 2013 y un 3 por ciento entre el 2014 y el 2019. Sin embargo, para las universidades, no es suficiente para sobrevivir con el número de alumnos que tienen y tendrán en el futuro.

La molestia de las universidades públicas está en que el proyecto de ley no incluyó el reconocimiento y el reembolso del dinero que invirtieron en los últimos 13 años para aumentar la cobertura y mejorar la calidad.

En ese tiempo “nuestro presupuesto se ha mantenido fijo con el Índice de Precios al Consumidor (...) En el año 2009 se hizo una adición de 70.000 millones de pesos, que es muy poco para el sistema de 32 universidades públicas con 600.000 estudiantes. Ese dinero no se ha terminado de pagar y es la única adición que han hecho en ese tiempo”, aseguró el rector de la Universidad Nacional, Moisés Wasserman.

3. Se crearán universidades con ánimo de lucro

Es una figura que no existe en el país, incluso paras las universidades privadas, cuyas ganancias deben ser reinvertidas en la institución. Con la propuesta del Gobierno se abre esta puerta que genera inquietudes entre las instituciones públicas y privadas, por el riesgo de que se ponga en peligro la calidad de la formación superior.

Según el gobierno, Brasil recurrió a este modelo que le permitió el aumento de la cobertura. “En 12 años pasaron de 1’800.000 estudiantes a casi 6’000.000, teniendo un 75 por ciento de instituciones con ánimo de lucro”, resaltó el presidente Santos.

Para el rector de la Universidad Nacional el tema debe ir más allá de las cifras. “El fin social de la empresa es el lucro. Ha funcionado en países como Brasil, pero hay que ver los dos lados. No son universidades verdaderas; funcionan en forma muy eficiente dando el mínimo posible logrando cobrar el máximo posible, como buena empresa. En Brasil tuvieron un impacto fuerte en cobertura, pero nulo en calidad”.

Agrega Wasserman que si se plantea crear este modelo, tiene que ser muy equilibrado, como también ocurrió en Brasil. “Hay que fortalecer a las universidades públicas, las que realmente hacen la calidad, dan el impulso y lideran el desarrollo del país”.

4. Autonomía universitaria

Es tal vez el tema que más preocupa al sector. Para el Gobierno el proyecto fortalece el aseguramiento de la calidad, la acreditación y la evaluación de la educación superior. Pero para los rectores, el Ministerio de Educación tendría más poder para vigilar y sancionar, lo que algunos ven como una lesión enorme a la autonomía universitaria.

“Es peligroso para la democracia que se le entregue tanto poder a un organismo ejecutivo, sin controles por parte de los órganos judiciales. La propuesta le da una fuerte capacidad sancionatoria al Ministerio, pero hay que tener cuidado porque realmente puede llevar a abusos”, afirma el rector de la universidad Jorge Tadeo Lozano y presidente de ASCUN, José Fernando Isaza.

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Publicado en Ley 30

Colprensa | Bogotá | Publicado el 2 de enero de 2014

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“Hemos tratado de construir consenso pero este tema es muy complejo con actores e intereses disimiles, por eso es muy difícil consensuarlos a todos. En los temas que no haya consenso quedará explicito el disenso para que cuando se haga la ley y se presente en el Congreso se sepa donde no lo hubo. Los legisladores serán los que tomen la decisión”, dijo la jefe de la cartera.

Según la alta funcionaria en la creación de la política se está llegando a la recta final y será presentada en el primer semestre del 2014.

“Estamos construyendo con el Consejo Nacional de Educación Superior, la política donde estarán definidos los lineamientos de la educación para los próximos 20 años. Para tener claro cómo aumentar la calidad, la tecnología, la ciencia y la innovación. Una vez tengamos la política sabremos qué tipo de reforma educativa tendremos que hacer y cómo tenemos que reformar la ley 30 para ello”, puntualizó la jefe de la cartera.

La jefe de la cartera agregó que la estampilla de la Universidad Nacional, aprobada con el Congreso, aportará cinco billones adicionales al presupuesto de la educación pública y mejorará la infraestructura de todos los planteles educativos en especial la de la Universidad Nacional “sabemos que en la sede Bogotá de la Universidad Nacional hay edificios maravillosos que están en perfectas condiciones y otros que tienen deterioros muy serios. La universidad tiene un plan maestro de infraestructura que ya comenzó con 70 mil millones para construcción de nuevas obras, que se van a empezar a ver en este nuevo año”.

La ministra aprovechó para destacar los logros del gobierno Santos en materia educativa, “queremos que ningún niño se quede por fuera del sistema educativo del país, ya se implementó la gratuidad universal con 8 millones 600 mil niños beneficiados, pero aún nos quedan muchos niños por fuera del sistema, especialmente en el sector rural”.

Y agregó que durante los tres años del gobierno “hemos logrado algo sin antecedentes, hemos aumentado la cobertura casi en 10 puntos, 420 mil nuevos jóvenes han ingresado al sistema educativo de los lugares más pobres de Colombia pero la meta es que ingresen 140 mil nuevos jóvenes, los retos siguen siendo enormes”.

Fuente: http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/E/en_2014_se_presentara_nueva_propuesta_de_reforma_a_la_educacion_superior/en_2014_se_presentara_nueva_propuesta_de_reforma_a_la_educacion_superior.asp

Publicado en Ley 30

Educación, 16 Ago 2014 - 9:00 pm

Por: Angélica María Cuevas Guarnizo

Hace tres años prometieron unir a los universitarios en torno a una nueva reforma, ahora suenan muy poco en los debates sobre educación. Voceros dicen que los invisibilizaron.

Después de la caída de la Ley 30Desde los años 70, ningún grupo de estudiantes colombianos había logrado algo similar a lo que ocurrió con la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) en noviembre de 2011. Miles de personas salieron a protestar pacíficamente para pedirle al gobierno de Juan Manuel Santos, y a su ministra de Educación, María F. Campo, que detuvieran la reforma a la Ley 30 de educación superior.

Los estudiantes no habían sido incluidos en ese proyecto que pretendía modificar el rumbo de las universidades colombianas y no se iban a calmar hasta que sus intereses se vieran representados.

Pero tres años después, la MANE no ha logrado el objetivo de constituir una propuesta sólida de reforma con la que el estudiantado nacional se sienta identificado, ni ha podido recuperar su protagonismo.

Todo esto a pesar de que el país está viviendo uno de sus debates públicos más interesantes frente al futuro del sector educativo, a partir de la aparición de organizaciones como Todos por la Educación, promotora del Gran Pacto por la Educación y de la reciente presentación de una propuesta de política pública para las universidades construida por el Consejo Nacional de Educación Superior (CESU), del que hacen parte estudiantes, maestros y Gobierno.

Al finalizar 2011, producto de los días de efervescencia estudiantil que también se vivían en el sur del continente con las marchas convocadas por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), muchos colombianos creyeron que al país le había llegado el turno de discutir sobre educación y que la MANE iba a ser uno de los interlocutores.

Fueron elegidos 24 voceros nacionales y en los titulares de prensa comenzaron a aparecer nombres como Óscar Aponte, Paola Galindo, Boris Duarte, Laura Ligarreto, Sergio Fernández, Álvaro Forero y Ómar Gómez. El mayor tenía 30 años, el menor 17.

Con el apoyo de la sociedad civil, la MANE logró tumbar la reforma y sembrar en la opinión pública la preocupación por el futuro imaginado de un modelo de aprendizaje ajustado a las necesidades de Colombia. Después de levantar un paro de un mes y de comprometerse a escribir (en medio año) una nueva propuesta de reforma, la pregunta que surgió fue: ¿y ahora cómo se actúa?

El reto no era menor. Motivar a un estudiantado tan diverso como el colombiano requería habilidades para organizar, dinero y perseverancia. “Desde el comienzo estuvimos dispuestos a hablar con el Gobierno para coordinar encuentros nacionales y debatir una nueva propuesta. Siempre hemos estado abiertos al diálogo. El ministerio se comprometió a ayudar en la divulgación y organización de estas citas, pero luego nos tocó con las uñas. Sacándonos del bolsillo el dinero de las convocatorias. La ministra no asistió a ninguno de los encuentros, tampoco nos abrió espacios en sus canales de información. Además, nosotros queríamos que el Gobierno reconociera que su modelo neoliberal de educación había fracasado, y no accedió a presentar ese diagnóstico. Desde ahí comenzó una campaña de desprestigio en la que participaron los medios de comunicación. Nos estigmatizaron. A muchos los amenazaron, los detuvieron. Nos invisibilizaron”, dice Ómar Gómez, quien sigue siendo vocero de la mesa.

A esta situación se sumó que desde comienzos de 2012, cuando el país estaba a la expectativa por el resurgir de la fuerza universitaria, comenzaron a oírse las críticas.

Moisés Wasserman, quien por esos días dejó la rectoría de la Universidad Nacional, siempre sostuvo que la euforia que se vivió por el hecho de que la MANE tumbara la reforma a la Ley 30 fue a todas luces “mediática y exagerada”. “Aunque el movimiento generó gran simpatía, truncar la ley era mucho más fácil que ir al Congreso y dar la pelea por ajustarla. Ellos se contentaron sólo con tumbarla”.

A posturas como esta se sumó que muchos estudiantes de la región no se sintieron representados por las voces nacionales. Bajo el argumento de que la capital es el principal centro de conglomeración universitaria, la MANE justificó que la mitad de los representantes viviera en Bogotá. Pero ni este detalle fue bien recibido, como tampoco lo fue que nueve de ellos pertenecieran de la Universidad Nacional y que hubiera muy poca representación de instituciones privadas.

“La MANE no fue el inicio de la representación estudiantil colombiana y eso hay que tenerlo claro. Había gente trabajando en las regiones que al no tener voceros en la mesa nacional decidió continuar con sus propósitos locales y retirarle el apoyo al movimiento. Esta distancia también estuvo relacionada con las inclinaciones políticas y radicales que mostraron los voceros. No todos los estudiantes comulgaban con sus posturas de izquierda”, dice el profesor Richard Tamayo, de la Universidad Javeriana, quien ha sido asesor del Mineducación y ha hecho seguimiento del tema.

Esta visión la reafirma Johanna Pacateque, vocera estudiantil ante el Consejo Nacional de Educación Superior (CESU) y miembro de la Federación Nacional de Representantes Estudiantiles (Fenares).

“En 2011 creímos que la MANE era nuestro Confech (Confederación de Estudiantes de Chile). Pero una cosa es salir a la calle y tumbar una reforma y otra es coordinar una construcción. Las reuniones no surtieron efecto porque coordinar tantas visiones fue muy difícil. El principal objetivo, que era hablar de la educación, se fue desdibujando, la propuesta se dilató y los voceros se metieron en las discusiones externas, como el tratado de libre comercio (TLC), la reforma tributaria y el paro agrario. Además, a la mesa le hicieron mucho daño las declaraciones televisivas en las que sus líderes apoyaban al Polo Democrático y a sus candidatos. Un movimiento nacional debería mantenerse neutral ante posturas políticas”, dice Pacateque.

En defensa de la MANE, Óscar Aponte, quien también continúa al frente, sostiene que, si bien los lineamientos de izquierda son los que han defendido ideales como la gratuidad y la necesidad de que el Estado se encargue del financiamiento universitario, “el movimiento ha integrado las posturas de todas las regiones y todos los partidos políticos. Insistimos en que quieren llamarnos izquierdosos para aislarnos. El movimiento nunca se ha declarado ligado a un partido”.

- ¿Y la candidatura de Sergio Fernández a la Cámara de Representantes por el Polo? “Quedó muy claro que Sergio renunció a la MANE para presentarse a las elecciones”, dice Álvaro Forero, otro vocero.

- Pero en la campaña se presentó como el candidato de la mesa. El país lo vio así. “Pues no lo fue. Sergio Fernández no fue el candidato de la MANE”, repite Forero.

La polémica que suscitó esa postulación, unida a los retrasos para presentar la anhelada propuesta de reforma, hicieron que los ánimos de muchos interesados se desvanecieran. El plazo de seis meses se extendió a tres años y a la hora de conocer el proyecto, éste no tuvo gran acogida en los estudiantes. Además, en paralelo a las reuniones de la MANE, el Gobierno convocó, a través del CESU, a todas las regiones del país a participar en la construcción de una idea de política de educación superior.

Aunque el CESU sostiene que invitó de todas las maneras posibles a la MANE a participar, los voceros de la mesa aseguran que lo único que recibieron fueron llamados individuales, “pero nada formal”. “Querían volvernos convidados de piedra y no nos íbamos a prestar para que luego dijeran que avalábamos la propuesta que presentaron la semana pasada. Esa que es reencauche del proyecto de 2011. Es que no se les olvide que hablamos del mismo Gobierno al que le tumbamos la reforma. Nos critican por habernos demorado tres años en discutir nuestra idea, pero al CESU, que se tomó el mismo tiempo, no le dicen nada”, coinciden los voceros de la MANE. Los tres con los que se reunió El Espectador aseguran que, a pesar de que el movimiento ha estado calmado y “por ahora no ha habido auge de movilización nacional, el regreso a las calles será inevitable”.

No sólo quieren oponerse a la propuesta del CESU sino a la elección de Gina Parody como ministra de Educación. Ya veremos si el país va a estar dispuesto a respaldarlos esta vez.

Publicado en Ley 30

No necesitamos una ley para ser los más educados sino voluntad y recursosCon una semana al mando del Ministerio de Educación, la nueva ministra, Gina Parody, tiene claro que la calidad y la pertinencia en la educación son el foco para estos cuatro años. Por eso, descartó hacer una reforma a la Ley 30, pues para ella no se necesita de una para mejorar la calidad.

Después de dos años de diálogo con diferentes actores en el sistema educativo como el Consejo a la Educación Superior (CESU), o reuniones con cientos de docentes, las recomendaciones se adoptarán sin necesidad de hacer cambios estructurales a la Ley. Parody explica que lo que se necesita es voluntad política y recursos.

- Ministra, hoy habría una movilización de los maestros de Fecode, se hizo una reunión protocolaria, ¿cómo encontró el tema de calificación y ascenso de los educadores, principal punto de discusión para un nuevo paro nacional?

El Gobierno está abierto al diálogo con todos los sectores. Con los maestros, ya se han logrado 104 acuerdos de esos, 100 se han cumplido como la nivelación salarial, la prima de servicios, mejores maestros, mejor educación. Pero tenemos que seguir hablando con ellos, porque el impacto de un buen maestro en el salón de clase es gigantesco.

- ¿Cuándo se verán resultados más positivos en las pruebas internacionales? La exministra Campo dijo que era un plazo de cuatro a cinco años, ¿qué dice usted? ¿Cómo cree que le irá a Colombia el próximo año en las pruebas Pisa?

Se tiene que producir un resultado en las pruebas el próximo año. Si nosotros en los cuatro años hemos mejorado la calidad, se va a reflejar. Tenemos la meta de ser la nación más educada en América Latina en 2025, entonces hay que mejorar en muchos indicadores como el de inversión por estudiante. Yo espero ver resultados por lo menos en términos relativos.

- ¿Cómo van a cumplir la meta de ser en 2025 la nación más educada?

A través de cinco puntos. Excelencia docente porque la transformación, la producen los maestros en el salón de clase, que los mejores estudiantes quieran ser maestros. El segundo, es jornada única, que es importante porque ahí comienza la inequidad y la desigualdad. Los países que tienen buenos niveles de educación estudian hasta 15 horas, necesitamos por lo menos igualarnos en Colombia.

Tercero, Colombia Bilingüe. Cuarto, Colombia libre de analfabetismo, hoy mantenemos un índice de analfabetismo de 6%, la meta es que podamos alfabetizar a 715.000 personas que nos llevaría a un índice de 4% que constituye bajo la meta del Banco Mundial, un país libre de analfabetismo. Por último la educación superior, que tiene problemas en acceso por su limitación de la mala calidad en básica y media y recursos para el acceso.

- Usted ha dicho que para los grandes retos no se necesita de una reforma a la Ley 30. ¿Esto quiere decir que no va a presentar un proyecto de Ley de reforma en su mandato?
Exactamente. Necesitamos es voluntad política, acciones y recursos, no necesitamos una ley para que seamos la nación más educada en América Latina en 2025.

- Si no va a haber reforma, las mesas de trabajo con CESU, docentes, ¿qué va a pasar con esas propuestas?
La política que se hizo con el CESU traduce es acciones, más recursos. Son 136 recomendaciones ninguna de ellas es la reforma a la Ley 30. Necesitamos voluntad política y recursos, pero la reforma a la Ley 30 no es la esencia de la calidad de la educación.

- ¿Y la financiación a universidades públicas?

Ya hay un proyecto de ley en el Congreso que establece que todo el punto adicional del Cree se vaya a la educación superior, eso nos va a servir para subsidiar la oferta que son las universidades y la demanda.

- Uno de los puntos que no se consolidaron en el primer Gobierno Santos, es el bilingüismo, ya se lanzó la política ‘Colombia Very Well’, ¿en cuánto tiempo se verán resultados?

Hemos definido cinco líneas de acción, que sobre todo van enfocadas a impactar la calidad. Estas son la jornada única, la excelencia docente, Colombia bilingüe, Colombia libre de analfabetismo y el quinto es un tomo de educación superior con acceso, calidad y pertinencia.
Colombia bilingüe se convierte en un pilar de toda la educación y su calidad. Para tener más bilingües es necesaria la formación docente, la ministra Campo nos deja una política y la tarea es implementarla.

- Para las reformas en el modelo educativo, es necesario recursos, ¿cuánto dinero le hace falta a la cartera para cumplir con estos objetivos de calidad?

Educación es el sector con más presupuesto, se acerca a $30 billones. El compromiso de 2025 va a necesitar más recursos adicionales, la cuantificación es una tarea que estamos haciendo conjuntamente con el Ministerio de Hacienda, para incluir ese dinero el año entrante. No creo que sean más de $5 billones. La paz cuesta y si pensamos en que la educación se convierte en un instrumento para la paz, esa paz nos va a costar.

- ¿Cuál es la meta en cobertura a la educación superior para el final del segundo periodo de Santos?
El primer cuatrienio se recibió con una cobertura de 47%, a final del año vamos a llegar a 50%, pero estamos por debajo del promedio de la OCDE, la Organización nos pide 60% para ingresar, se necesita calidad y recursos, por eso se entregarán las 400.000 becas para los profesores.

- ¿Qué tan cerca estamos en el país de la eliminación de las dobles jornadas en la educación básica y secundaria?

Esto va a ser un proceso gradual, hoy tenemos 3 líneas de acción: Primero tenemos 2,4 millones de niños que estudian en colegios cuya infraestructura se utiliza solo en la mañana. Ahí tenemos que actuar ya, en los próximos meses lanzaremos la jornada única. Lo segundo es la construcción de más colegios, nos hemos impuesto una meta de construir 80 colegios por año en los próximos cuatro años.

Tercero, es utilizar medios tecnológicos. Vamos a comenzar con los niños de décimo, que un profesor tutor pueda acompañar y a maestros por las herramientas tecnológicas. Con estas tres acciones en el cuatrienio podremos dar un salto pero que todo el país esté en jornada única no va a estar en los 4 años.

- ¿De cuánto sería la inversión para los 80 colegios anuales?

Todos los años tenemos por ley $192.000 millones para construcción, la idea es acabar con el mito de megacolegio. Hay buenos resultados de colegios que tienen mega-profesores, la idea es consolidar un fondo más amplio. Sí me comprometo con entregar al final de cuatrienio 320 colegios construidos.

Propuesta de un año más en el grado noveno

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) le sugirió a Colombia añadir un año más en la educación primaria y secundaria. La exministra Campo había hablado de la creación de un año 12; Parody está de acuerdo con un año más en la escolaridad pero no al final del estudio. Se trataría de un año adicional al que llamó ‘Noveno A’, según la jefe de la cartera, la idea de plantearlo en este espacio sería estratégico antes de que se pasen a décimo. “Reforzaría antes de que pasen a décimo porque ahí se está produciendo la mayor deserción”.

Publicado en Ley 30

Mauricio Aguilar insiste en una reforma a la Ley 30Para la nueva Ministra de Educación, Gina Parody, “la reforma a la Ley 30 no es la esencia de la calidad de la educación”, mientras que para el senador Mauricio Aguilar, de Opción Ciudadana, “es necesaria la reforma a Ley 30 de educación, debemos ofrecer todas las herramientas para lograr una educación de calidad y cobertura”.

La Comisión Sexta de Senado, célula legislativa que trabaja en el tema de educación, y el Ministerio de Educación en cabeza de la nueva ministra, Gina Parody, realizaron la rendición de cuentas del cuatrienio 2010 – 2014.

En su intervención, Gina Parody dio a conocer que el Gobierno Nacional no presentará una reforma a la Ley 30, pues para ella no se necesita de una para mejorar la calidad. “no necesitamos una ley para ser los más educados, sino voluntad y recursos”, concluyó.

Teniendo en cuenta estas declaraciones, el vicepresidente de la Comisión, el senador Mauricio Aguilar, de Opción Ciudadana, dijo que si es necesaria la reforma por cuanto es prioridad acabar con la desigualdad existente en el actual modelo de distribución de recursos.

“Teniendo en cuenta el estudio que realizó el CESU en el Acuerdo por lo Superior, es preocupante observar como el 48% de los recursos de la Nación girados a las Universidades, solo son asignadas a tres, y el 52% se le giran a las 29 restantes, como consecuencia del esquema inercial de los aportes establecido en la Ley 30. Sumado a ello, al incremento del 7% anual por gastos de personal en cada vigencia, debido a lo dispuesto en el Decreto 1257 de 2002”.

Menos del 50% de los estudiantes matriculados culminan con éxito su carrera universitaria

Para Aguilar es preocupante como Colombia ocupa un lugar importante dentro de las estadísticas con los costos de matrículas más altos de Latinoamérica, y asegura esta situación, influye en la deserción de los estudiantes dentro de las universidades.

“Con base en las estadísticas que presenta el SNIES, Sistema Nacional de Información de Educación Superior, en el año 2013, se matricularon, 1.106. 244 estudiantes en Universidades Públicas y 1.002. 980 estudiantes en Universidades Privadas, de los cuales, se graduaron 55.503 y 67.614 estudiantes, respectivamente. Estamos hablando que menos del 50% de los estudiantes matriculados culminan con éxito su carrera universitaria, siendo el principal factor: El Económico”.

Sin reforma, ni inversión social NO se logrará la meta para el 2025

El reto estipulado en educación por el primer Mandatario de los colombianos, Juan Manuel Santos, es ser la Nación más educada en América Latina para el 2025.

La nueva ministra de Educación, busca lograrlo mediante cinco puntos fundamentales, excelencia docente, jornada única, Colombia Bilingüe, Colombia libre de analfabetismo y educación superior.

Gina Parody, no contempla la necesidad de una ley para ser más educados, sino voluntad y recursos. Para Aguilar, “las leyes son necesarias, porque establecen los lineamientos a desarrollar los gobiernos en sus políticas públicas e incluso, las normas tienen que ir acordes con los cambios sociales, lo que implica que se reforme estructuralmente tipos de leyes como la Ley 30 sobre Educación Superior”

Ciencia y Tecnología, cifras improbables

Otro punto que dio a conocer el congresista de Opción Ciudadana, son las cifras improbables del Gobierno Nacional en cuanto a la inversión estipulada para Ciencia y Tecnología.

“Conforme al Plan De Desarrollo 2010 – 2014 del actual Gobierno, se estipuló que para el 2014, la inversión para este sector sería del 0,70% del PIB, lo cual parece improbable considerando que en el 2010 alcanzó solo el 0,18% mientras que en 2012, año en que se introdujo la reforma a la Ley General de Regalías, en lugar de aumentar, descendió a 0,17%, teniendo en cuenta que con esta norma se destina el 10% del presupuesto de las regalías al Fondo de Ciencia y Tecnología, alrededor de 2 billones de pesos entre 2013 y 2014”, finalizó el Senador Mauricio Aguilar.

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