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Delegados 2020

COMUNICADO AL PROFESORADO ASOCIADO A ASOPRUDEA

Elección de nueva Junta Directiva Leer documento [*]

Medellín, 23 de septiembre de 2020

La Junta Directiva de la Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia –ASOPRUDEA–, se permite informar que, de acuerdo con los estatutos vigentes, el periodo de la actual administración se encuentra vencido desde el mes de abril del presente año. Para poder nombrar nueva Junta es indispensable citar a Asamblea de Delegados, sin embargo, dadas las condiciones de confinamiento por el Covid-19, el proceso de aval de delegados para la realización de dicha asamblea, ha resultado ser un proceso lento, dispendioso y de arduo trabajo. Destacamos el esfuerzo realizado por nuestra secretaria y por algunos representantes profesorales de las unidades académicas que han solicitado al profesorado la necesaria recolección de firmas para avalar a las y los respectivos delegados.

Por otro lado, informamos que en las Facultades de Odontología y Medicina estamos a la espera de los avales necesarios para la designación de sus delegados. Es de anotar que en los Institutos de Estudios Políticos y de Filosofía, así como en la Escuela de Bibliotecología no se postularon profesores para la designación, lo cual, por estatutos, deja a estas unidades académicas sin la posibilidad de participar de la elección de la nueva Junta Directiva. Este proceso inició desde el mes de marzo, cuando de manera constante y permanente, se han enviado las solicitudes para avalar los listados en las dependencias mencionadas, a través de correos electrónicos, e incluso se ha utilizado el WhatsApp como último recurso.

Es por ello, que desde el pasado martes 15 de septiembre se procedió a citar como primer llamado a Asamblea de Delegados el próximo miércoles 30 de septiembre a las 9:00 a.m.¸ la cual se realizará de manera virtual para la elección de la nueva Junta Directiva de Asoprudea.

Esperamos que en el transcurso de esta semana sea posible contar con la totalidad de los avales de los delegados restantes. Y así, garantizar la inaplazable realización de esta Asamblea de Delegados.

Universitariamente,

Juan Esteban Pérez Montes                  Sara Yaneth Fernández Moreno

Presidente                                               Secretaria

3 llanoVerde6 nariño7 velas

Nueve estudiantes universitarios masacrados en Samaniego, Nariño. Óscar Andrés Obando Betancourt, Laura Michel Melo Riscos, Jhon Sebastián Quintero Cortes, Byron Patiño, Daniel Vargas Juradó, Rubén Darío Ibarra Andrade, Campo Elías Benavides Erazo, Sebastián Quintero, Brayan Cuaran

Cinco jóvenes asesinados en Cali. Juan Montalo, Jean Paul Perlaza, Jair Cortéz, Alvaro Caicedo, Leyder Cárdenas

Dos jóvenes asesinados en Cauca y Nariño. Cristian Caicedo, Maicol Ibarra

Un joven mutilado por su orientación sexual en Sincelejo. Luis Fernando Álvarez

Dos indígenas asesinados en Corinto. Eugenio Tenorio Yodado, Kevin Ademir Mestizo

Un periodista indígena asesinado, Abelardo Liz

Un líder social asesinado del Bajo Baudó, Chocó. Patrocinio Bonilla

Dos feminicidios en Antioquia. Gloria Lucía Zuluaga y Michel Zapata

Un líder social ambientalista asesinado en Villacarmelo, cerca de Cali, Jaime Monge

Tres indígenas asesinados en resguardo awá Pialapi Pueblo Viejo, ubicado en el municipio de Ricaurte Aún sin identificar…

En siete meses de este año 394 líderes sociales asesinados y 291 feminicidios.

La mayoría de estos hechos ocurren en la región Pacífica del país, donde las personas no tienen los mismos derechos y mucho menos las mismas garantías para ser y para existir.

Les nombramos porque nos resistimos al olvido, les nombramos porque nos solidarizamos con sus familias, amigos y cercanos, les nombramos porque se interrumpieron sus sueños, porque NADA justifica que no estén entre nosotros, les nombramos porque no son cifras, no son datos, no son números, son líneas de vida, de esperanza, de posibilidad, les nombramos porque no habrá reemplazo para ellos, no son renovables, y porque nos con-mueve su desaparición.

Les nombramos porque son parte del país que habitamos y que lamentablemente conocemos por hechos trágicos como estos, por titulares de prensa, les nombramos porque su vida como su muerte son certeza y un llamado de atención al país, a la juventud, a la Universidad, a la vida por la fragilidad y la vulnerabilidad a la que nos lleva la guerra, la renuncia a la paz y la espalda a los procesos necesarios para esclarecerla. Hechos como los que acabamos de pasar los últimos días nos llaman a alejar el miedo, a enfrentar la vida, la verdad y la paz como posibilidad, como camino indispensable para SER país. Aquí no nos sobra nadie, NINGUNA VIDA ES PRESCINDIBLE, nos necesitamos todas y todos.

El gobierno nacional ha guardado silencio oprobioso frente al tema, en estos dos años la barbarie ha vuelto, ha incumplido con los acuerdos de paz firmados con las FARC, ha aumentado el río de sangre en impunidad recrudeciendo la violencia como en sus peores momentos; llama la atención la vulneración de la vida de niñas, niños y jóvenes en medio del conflicto. Las alocuciones presidenciales muestran su desdén por la vida, la presidencia elige a quien llorar.

Los derechos humanos que defendemos y que encarnamos como servidores públicos universitarios, por la salud, la educación, el trabajo digno, la vida y la paz como parte de ellos nos interpelan para decirle al país que aquí estamos, firmes, del lado de la vida plena, la vida buena, la vida que sea vivida en plenitud, aun en medio de la pandemia y con mayor razón en medio de ella, de las precariedades, de las limitaciones, caminamos convencidas y convencidos que construimos país, rechazando la muerte, la guerra, la injusticia. Abrazamos con esperanza un país que se reconozca en su diversidad, en su riqueza, en su diferencia, nos resistimos a dejar de soñar por días en paz para poder ser y ser con todos, donde Colombia, como nos dice el padre Francisco de Roux sea donde la seguridad se base en la confianza colectiva, y donde lo normal sea la vida en condiciones de dignidad, con garantía de las condiciones sociales y económicas en igualdad para todas y todos.

Medellín, 20 de Agosto de 2020

Asamblea General de Profesores Universidad de Antioquia

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CSU representantes2020

Hértor Iván García y Sandra Duque. Representantes Profesorales ante el CSU, UdeA

Medellín, julio 28 de 2020

Doctora MARIA VICTORIA ÁNGULO, Ministra de Educación Nacional

Doctores CONSEJO SUPERIOR UNIVERSITARIO, Universidad de Antioquia

Cordial saludo.

Como representantes de los profesores ante este Consejo queremos xpresar nuestra inconformidad, desacuerdo y malestar por las intervenciones que la doctora Ana Milena Gualdrón, delegada de la Ministra de Educación Nacional, ha realizado en varias reuniones sobre la situación financiera de la Universidad.

En ellas ha manifestado que no entiende por qué el déficit de la Universidad está en aumento, a pesar de que el Gobierno Nacional le ha inyectado más recursos, que la Universidad debe hacer mayores ahorros para disminuir el gasto, que no se deben crear más plazas profesorales y que se deben buscar las reales causas que expliquen por qué la situación financiera está peor cada año; en la pasada sesión del Consejo Superior, señaló expresamente:

…La Delegada de la Ministra de Educación Nacional, ANA MILENA GUALDRÓN DÍAZ, respecto a los recursos adicionales del pago de pasivos, menciona que, aunque no se han distribuido, recuerda que en el presupuesto del año pasado solicitó que no se incluyeran todavía, pero sí se incluyeron y ahí están adicionados; asimismo, desde el año pasado ha venido diciendo que se debe ahorrar más para disminuir el gasto, pero se aprobaron 60 plazas docentes el año pasado. En ese sentido, considera importante que no solo les hagan solicitudes de recursos adicionales, sino que dichos recursos se midan con austeridad. Es cierto que el plan de austeridad va muy bien, pero se deben buscar las justas razones para explicar por qué, de un año a otro, la situación de la Universidad esté así en este momento. Sacar un crédito para funcionamiento significa que el año entrante ¿con qué se va a pagar eso? Recuerda también que los recursos del Ministerio no se han reducido, sino que se han aumentado y el déficit también. Manifiesta que constantemente la señora Ministra le pregunta ¿por qué el déficit en la Universidad de Antioquia sigue creciendo, sabiendo que se han inyectado más recursos? Frente a los recursos nuevos, hay muchas necesidades que debe cubrir el gobierno para apoyar los temas de salud y de trabajo. En educación básica y superior están haciendo esfuerzos para apoyar el tema de matrículas. En cuanto al crédito, espera que el doctor Ramón Javier Mesa indique lo más conveniente. (Acta Consejo Superior No 403 de 2020, p. 19).

Reiteramos, una vez más, que la financiación de la educación superior pública es una obligación del Estado y que existe una deuda histórica que ha llevado a las universidades públicas en general y a la Universidad de Antioquia en particular, a un déficit estructural que se ha agravado continuamente, no por causa de ineficiencia en el uso de los recursos o corrupción, por el contrario, la Universidad, ha asumido con liderazgo, a pesar de los insuficientes recursos a base presupuestal que inyecta el gobierno, su compromiso con el desarrollo social del departamento, evidenciado notablemente durante esta pandemia del Coronavirus.

En este punto, es importante diferenciar dos escenarios: el primero, el déficit acumulado que traemos desde la promulgación de la Ley 30 de 1992; y el segundo, el escenario que hoy nos plantea presupuestalmente, el Covid-19. Y es que precisamente este segundo escenario, ha incidido negativamente en la adquisición de los recursos propios que, por venta de servicios, están representando una reducción de más del 50% del presupuesto de la Universidad. De esta manera, el plan de ajuste presupuestal exigido por el Ministerio, la Gobernación y este Consejo, así como los créditos ya aprobados, son insuficientes para finalizar el año, tal como lo muestran las proyecciones presentadas por el Vicerrector Administrativo. Pretender que sea la Universidad la que haga más ahorros, como lo solicita la delegada del Ministerio, sería afectar al personal vinculado laboralmente y los ejes misionales de la Universidad, lo cual es inaceptable para esta representación profesoral. Como lo ha hecho esta administración, son dos pilares fundamentales que se preservan en su plan de austeridad: la protección del empleo y la permanencia estudiantil, y esto debe ser resaltado por el MEN y este Consejo Superior.

Contrario a lo expresado por la Dra. Gualdrón, los recursos nuevos destinados por el Gobierno Nacional para las universidades públicas no solo son insuficientes, $ 97.500 millones para matrículas, de los cuales $ 2.000 millones fueron para nuestra universidad, sino que corresponden a distintas líneas de crédito, que agravarían aún más el déficit financiero. Por ello, ratificamos nuestra exigencia de que el gobierno nacional reconozca los esfuerzos de la Universidad y las dificultades presupuestales, agravadas por la pandemia, y en consecuencia se destinen los recursos económicos faltantes para poder finalizar el año. Si bien, la pandemia ha mostrado la fragilidad financiera del sistema de educación superior pública, hoy es determinante el papel de este gobierno para su garantía.

Atentamente,

Héctor Iván García García                        Sandra Patricia Duque Quintero

Representantes Profesorales al Consejo Superior de la Universidad de Antioquia

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virus

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Medellín, 18 de marzo de 2020

En la actual situación epidemiológica por la presencia de casos de CODIV-19 en Medellín, estamos en la fase de contención. En esta fase se pretende disminuir el riesgo de contagio y considerando que Colombia está aprendiendo de lo ocurrido en China, Italia, España y otros países para contener la pandemia, se nos está solicitando disminuir las salidas y evitar el uso de transporte público. Por lo tanto, no consideramos oportuno ni sensato programar y hacer reuniones presenciales, en lo posible apoyarnos en la tecnología, como ya lo hemos hecho. El Consejo Municipal de Gestión del Riesgo y el alcalde de Medellín, declararon la calamidad pública y anunciaron futuras medidas en relación con la movilidad de la población. El Rector de la Universidad de Antioquia, el día 15 de marzo hizo un pronunciamiento escrito suspendiendo las clases presenciales de pregrado, posgrados y actividades de extensión.

Consideramos que es necesario revisar las estrategias de comunicación y los planes de emergencia de las autoridades municipales, universitarias, de los administrativos de las dependencias de la Universidad de Antioquia y de los líderes de los grupos de trabajo. No es conveniente recibir mensajes contradictorios de diversas fuentes, la confusión es perjudicial para la comunidad universitaria. No es admisible que algunos administrativos exijan la presencia de profesores en la Universidad o se les exija con premura llenar los requisitos legales exigidos para el teletrabajo cuando es clara la directriz del trabajo en casa.

Sobre este punto, es importante citar la Circular 0021 del 17 de marzo de 2020, del Ministerio de Trabajo, que señala como medidas, que pueden utilizar los empleadores ante esta pandemia, el trabajo en casa y el teletrabajo, diferenciando uno del otro, así:

1.    Trabajo en Casa: Tratándose de una situación ocasional, temporal y excepcional, es posible que el empleador autorice el trabajo en casa, en cualquier sector de la economía. Esta modalidad ocasional de trabajo es diferente a Teletrabajo, y no exige el lleno de requisitos establecidos para este. En el numeral 4 del artículo 6 de la Ley 1221 de 2008 define como características del Trabajo en Casa que: “4. Una persona que tenga la condición de asalariado no se considerará teletrabajador por el mero hecho de realizar ocasionalmente su trabajo como asalariado en su domicilio o en lugar distinto de los locales de trabajo del empleador, en vez de realizarlo en su lugar de trabajo habitual.” Para optar por esta modalidad, debe existir acuerdo entre el empleador y el trabajador.

De esta manera, el trabajo en casa, como situación ocasional, temporal y excepcional, no presenta los requerimientos necesarios para el teletrabajo, y se constituye como una alternativa viable y enmarcada en el ordenamiento legal, para el desarrollo de las actividades laborales en el marco de la actual emergencia sanitaria.

2.     Teletrabajo: Por su parte, el teletrabajo se encuentra definido en el artículo 2 de la Ley 1221 de 2008 como “una forma de organización laboral, que consiste en el desempeño de actividades remuneradas o prestación de servicios a terceros utilizando como soporte las tecnologías de la información y la comunicación – TIC para el contacto entre el trabajador y la empresa, sin requerirse la presencia física del trabajador en un sitio específico de trabajo.”  Al teletrabajo, conforme lo señalado en la norma en mención, no le serán aplicables las disposiciones sobre jornada de trabajo, horas extraordinarias y trabajo nocturno, sin que se puedan imponer tampoco, altas cargas de trabajo. […]

El teletrabajo, tal y como está concebido normativamente, tiene una serie de requerimientos, tales como la visita previa al puesto de trabajo que tiene objetivo, verificar las condiciones de trabajo, es decir, toda característica física, biológica, ergonómica o psicosocial que pueda tener influencia significativa en la generación de riesgos en la seguridad y salud del trabajador; igualmente, tanto empleador como trabajador deberán contar con la Guía para la Prevención y Actuación en Situaciones de Riesgo que deberá ser suministrada por la respectiva Administradora de riesgos Laborales; el trámite de formulario de afiliación y novedades adoptado mediante Resolución 3310 de 2018 del Ministerio de Salud y Protección Social, entre otros.

Por otro lado, la Directiva Presidencial 02 del 12 de marzo de 2020, señala como una de las medidas para atender la contingencia generada por el covid-19, a partir del uso de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones – tic, el trabajo en casa:

Como medida preventiva de carácter temporal y extraordinario, y hasta que se supere la emergencia sanitaria decretada mediante la Resolución 385 del 12 de marzo de 2020 "Por medio de la cual se declara emergencia sanitaria por causa del coronavirus COVID-19 y se adoptan medidas para hacer frente al virus" por el Ministerio de Salud y Protección Social, los organismos y entidades de la rama ejecutiva del orden nacional deberán revisar las condiciones particulares de salud de los servidores públicos, así como las funciones y actividades que desarrollan, con el fin de adoptar mecanismos que permitan su cumplimiento desde la casa. Para ello, se podrá acudir a las tecnologías de la información y las comunicaciones, sin que esto constituya la modalidad de teletrabajo, de conformidad con lo previsto en el numeral 4 del artículo 6 de la Ley 1221 de 2008 "Por la cual se establecen normas para promover y regular el teletrabajo y se dictan otras disposiciones".

Es importante que las diferentes unidades académicas y los profesores identifiquen las diferencias entre estas dos modalidades de trabajo y la conveniencia de una u otra según el caso o necesidades particulares. La que por la contingencia tiene más aplicación en este marco de emergencia sanitaria es el trabajo en casa.

Debemos recordar que el Artículo 49 de la Constitución Política de Colombia de 1991 menciona: “Toda persona tiene el deber de procurar el cuidado integral de su salud y la de su comunidad”. Además, el Código Penal Colombiano (Ley 599 del 2000), establece “Artículo 368. Violación de medidas sanitarias. (Pena aumentada por el artículo 1 de la ley 1220 de 2008) El que viole medida sanitaria adoptada por la autoridad competente para impedir la introducción o propagación de una epidemia, incurrirá en prisión de cuatro (4) a ocho (8) años”.

En estos momentos de calamidad pública debemos acatar las recomendaciones de las autoridades sanitarias, es la mejor forma de contribuir como ciudadanos, funcionarios y profesores universitarios en el control de la pandemia. La Universidad de Antioquia la hacemos todos, y con seguridad cada uno de nosotros hará lo necesario para superar esta situación y coincidimos con el Rector, estamos ante “Un reto como sociedad”.

ANEXOS: 

Circular 0021 de 2020, Ministerio de Trabajo. Medidas de protección al empleo con ocasión de la fase de contención de Covid-19 y de la declaración de emergencia sanitaria Leer más [+]

Directiva Presidencial 02, 12 de marzo de 2020. Medidas para atender la contingencia generada por el Covid-19, a partir del uso de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones -TIC- Leer más [+]

JUNTA DIRECTIVA

ASOCIACIÓN DE PROFESORES DE LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA

SARAYFM

Medellín, 4 de marzo de 2020

 

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA

La Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia, Asoprudea, manifiesta a la comunidad universitaria y a la sociedad civil que la profesora Sara Yaneth Fernández Moreno, secretaria de este gremio, fue víctima de un atentado contra su vida esta madrugada en su domicilio. Este ataque se presenta luego de las graves amenazas contra profesores, estudiantes, agremiaciones, sindicatos, y dependencias de nuestra Universidad, aparecidas en un volante el 2 de marzo y suscrito por las Autodefensas Gaitanistas de Colombia.

Rechazamos vehemente este acto de violencia contra nuestra querida activista, investigadora y docente, que también hiere a nuestra Alma Mater y al pensamiento crítico. Exigimos la protección de los profesores, estudiantes, y agremiaciones que se encuentran en inminente riesgo. Invitamos a cerrar filas en defensa de la Universidad pública y de la Autonomía Universitaria.

Agradecemos todas las expresiones de solidaridad de los sindicatos, colectivos, instituciones, y agremiaciones profesorales y estudiantiles del país. Este es un acto de violencia que repudiamos enérgicamente y que nos obliga ahora más que nunca a unirnos como universitarios y ciudadanos en defensa de la vida como un valor supremo que debemos proteger. Rechazamos todas aquellas políticas que induzcan a la radicalización, al desencuentro y al conflicto.

#TodosSomosSara

El Alma Mater no se toca

JUNTA DIRECTIVA

ASOCIACIÓN DE PROFESORES DE LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA

 

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Martes, 03 Marzo 2020 20:29

La Universidad Pública bajo amenaza

megafono2

La Junta Directiva de la Asociación de Profesores reunida de forma ampliada con representaciones profesorales ante las distintas unidades académicas e instancias universitarias de diverso orden para analizar la situación general de la Universidad y en específico, las circunstancias que rodean un panfleto amenazante contra diferentes organizaciones, agremiaciones, personas, sindicatos, claustros y colectivos que integramos y somos parte de la comunidad académica manifestamos lo siguiente:

No se trata de una amenaza puntual a un grupo de personas, constituye una amenaza a la universidad misma y en extensión a la universidad pública, porque quienes estamos señalados en este documento encarnamos a la Universidad, somos sus estamentos, sus instancias gremiales y organizativas y los espacios que le son propios como asambleas, claustros e incluso fotocopiadoras y papelerías.

Seguiremos pronunciándonos, seguiremos manifestando nuestras inquietudes e inconformidades y seguiremos movilizándonos porque es el derecho que nos asiste y que nos es propio a las y los universitarios, ese es el papel que nos corresponde como universidad pública que somos: Nos movilizamos, nos solidarizamos, nos protegemos y nos cuidamos para seguir siendo y haciendo lo que nos corresponde. Convocamos en esta idea a todas las instituciones de educación superior a manifestarnos públicamente en esta dirección, reivindicando el pensamiento libre, la formación ciudadana, la crítica bien fundamentada, el ejercicio de la escucha activa y atenta, el respeto, la autonomía, la libertad de cátedra, y por encima de todo la preservación y respeto irrestricto por los derechos humanos que nos consagran como universidad pública con claro encargo social, esa es la esencia de la educación superior y labor misma de lo público.

"La universidad no es un enemigo de la sociedad, quienes la integramos reivindicamos la diversidad de los ejercicios de una ciudadanía dispuesta a transformar la sociedad desde la salvaguarda de lo público y del bien común. Invitamos a la sociedad y a la misma comunidad universitaria a no seguir cediendo a los lenguajes y visiones políticas que invocan la existencia de un enemigo interno para perpetuar la guerra y hacer que esta permee los espacios que manifestamos la voluntad de construir paz desde la pluralidad, la participación ciudadana y la defensa de los derechos humanos".

Exhortamos a la directiva universitaria y a las y los integrantes de la comunidad universitaria a acompañar y a tomar las medidas que sean necesarias para garantizar nuestra integridad y preservar nuestra labor, llamamos a los estamentos universitarios hoy reunidos en el espacio asambleario deliberativo e informativo de la multiestamentaria a juntar voluntades y acordar acciones ciudadanas, acciones públicas con otras IES de la ciudad y del país para ejercer labor pedagógica acerca de la labor social y función de la educación superior de carácter público, como lo consagra la Constitución Política que nos rige. Enviamos un mensaje a la ciudad y al país, la universidad pública sigue funcionando, deliberando y debatiendo y no renunciará a sus funciones esenciales de la crítica, el debate, la pluralidad y las libertades de cátedra y pensamiento así como la construcción de conocimiento, ciencia, arte y cultura.

Medellín 3 de marzo de 2020

(Firmado en el original)

JUAN ESTEBAN PÉREZ MONTES                   SARA YANETH FERNÁNDEZ MORENO

Presidente                                                                   Secretaria

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Juan Guillermo Gómez2 Por: Juan Guillermo Gómez

Como profesores ya no nos preguntamos y: ¿quiénes son pues nuestros estudiantes?, pregunta que puede guiar una discusión con el movimiento estudiantil del país[1].

Antes de dar una respuesta a los estudiantes de nuestra Universidad, desearía hacerme la pregunta: ¿quiénes son nuestros estudiantes-as de la Universidad de Antioquia? Fácilmente podríamos pensar que son jóvenes entre 17 y 23 años que ingresaron a esta institución educativa superior con grandes ilusiones y con el deseo de poder cursar una carrera universitaria que les abriera un futuro promisorio. Son jóvenes, o así lo imagino (pues carezco de las entrevistas y encuestas adecuadas) que se asomaron  a la primera edad consciente, es decir, a su primera impresión del mundo público, en los años de transición entre el gobierno de Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos[2].

Esta primera impresión solo pudo llegar bajo el signo de la abierta confrontación, del rechazo de uno contra el otro,  en un clima de sectarismo político (por demás estéril) que no ha cejado, ni parece posible llegar a algún lado. Quienes crecieron en familias uribistas, se formaron la idea de lo político al calor de un líder deificado, solo par en su devoción con la figura infaltable del Sagrado Corazón de Jesús; quienes crecieron en familias santistas (que deben ser una minoría mínima en Medellín o Antioquia), tuvieron una experiencia extraña, difícil de asimilar o defender fuera de casa.

Si además pudiéramos tener a mano una herramienta más elaborada, sabríamos algo más de sus años de escuela, de sus imágenes de la autoridad paternal-maternal, del régimen disciplinario de sus maestros de colegio, de sus frustraciones o logros en esos años.  Es difícil que en esos años pudieran tener la oportunidad de debatir y construir un lenguaje propio y una adecuada conciencia política, en sus barrios populares, al amparo de organizaciones sociales, sindicales, barriales o incluso de reductos milicianos (aunque estos fueron eliminados oficialmente por la Operación Orión y Estrella VI, como lo ha documentado Juan Pablo Patiño recientemente).

Así que casi podríamos adivinar o suponer que nuestros estudiantes tuvieron una adolescencia, previo a su ingreso a la universidad, bajo el influjo de las creencias familiares patriarcales y religiosas más tradicionales (celebran con puntualidad ida a misa, semana santa, día de la madre, navidades, entre otros ritos de la comunidad familiar) y, al mismo tiempo, en muchos de ellos, bajo el temor de la autoridad de los combos delincuencias del barrio. También se debe suponer que, a muchos de ellos, el ícono de Pablo Escobar los acompañó, como el Ángel de la Guarda, en sus días de desasosiego y en sus noches de desvelo. Las fronteras invisibles fueron su experiencia metafísica real que supone siempre que las cosas que no se ven también existen –y fulminan. En estas condiciones tan abruptas ¿se logró reconciliar en la conciencia lo irreconciliable, a saber, la experiencia sagrado-mariana tradicional con las prácticas de brutalidad enajenadora del capital mafioso-paraestatal? Pero ¿cómo realmente fue?

Tratar de responder a ello, a estas preguntas básicas, sería un principio de diálogo inter-generacional, preguntas de las que quizá no tengamos estudios autorizados, en nuestra universidad, pero mis colegas me podrían orientarme en este misterio. Así que creo que nuestros estudiantes llegan, en general, a la universidad con una base política débil, con una educación pública precaria y sobre todo con modelos de la vida estatal y sus dirigentes perversos. No creo que crean ni en las instituciones (en el Estado liberal de derecho), ni en las personas ni en los modelos políticos (en los partidos constituidos e ideologías imperantes), sino más bien en sus redes sociales. De modo que también nosotros los profesores podemos aparecen para nuestros estudiantes como parte de una institucionalidad degradada, y hasta algunos de entre ellos nos podrán señalar como sus enemigos, de la era de jurásico temprano. Siempre tendrán la razón.

Esta imagen negativa de la vida pública, de los referentes de autoridad, de las instituciones y como resultado de la institución universitaria en conjunto, todo sumado tan negativamente, puede llevar a extremos políticos. Del desencanto a la desilusión y de la desilusión a una lucha frontal violenta y ciega, hay algunos pasos, pero siempre posibles de cruzar sin zancos. También podría ser justo al revés, en otra porción de la población estudiantil. Podremos ser los profesores modelos de resistencia intelectual, de autoridad moral. Pueden variar estas experiencias de carrera a carrera, de los primíparos a los que están en fase final de entrega de tesis. ¿Quién sabe esto? ¿Por qué se deciden nuestros estudiantes, que también se sientan a escuchar nuestras clases e incluso a someterse a nuestros absurdos métodos evaluativos, a tirar piedra, por qué se rebelan contra todo y contra todos?   

Pues porque los estudiantes no llegan como una tabula rasa, ni actúan por reacción pavloniana: se organizan muchos de ellos, forman grupos, una sociabilidad dinámica, contestataria, fluida y altamente creativa. Se politizan, en una palabra; se radicalizan, en otra. Son parte del movimiento estudiantil, participan en las asambleas y en marchas, muchas de ellas multitudinarias, protestan en la Plazoleta Barrientos, hacen pintas, tiran piedra y algunos de ellos se ponen “capucha”, no para ocultar una identidad de agentes de disturbios per se, sino como respuesta del escalamiento de un conflicto feroz que culminó criminalizando la protesta pública. No solo responden reactivamente; crean. Hay también observadores pasivos, infiltrados y ¿qué más?  

Los estudiantes no solo se politizan, están también politizados y no solo por la inmediata influencia de sus padres y redes sociales; en ellos, y esto también demanda otra indagación detenida, gravitan recuerdos y remembranzas que vienen de sus mismos orígenes, generalmente plebeyos, así que pueden identificarse con las luchas que en un pasado anterior, dos o tres generaciones antes, tuvieron abuelos, bisabuelos, sojuzgados por el mundo laboral: como artesanos, obreros, taxistas, oficinistas y/o desempleados sin rumbo. Esto les hace, potencialmente rebeldes, rodeados de un resentimiento social explicable, de una chispa de revolucionarios, que si no se llega a prender es porque todavía no aparece la ocasión. Tienen marcado en su gen social el signo de la utopía.  

Los estudiantes hacen de su existencia presente como universitarios, a aparte de recibir clases y escribir exámenes; por supuesto hacen mucho más, como hace muy poco lo escribió, con alegre lirismo fuerte, el profesor de filosofía de la Universidad de Antioquia Andrés E. Saldarriaga en “Tombos en la U”: “¿No conoce los fanzines, los murales, las peñas, las chocolatadas, las asambleas, los convites, las ocupaciones, el trabajo comunitario, la militancia de género, los encuentros de poesía, las bandas de punk y de hard core, las de hip hop y de metal, los que fuman y ven caer la tarde desde el aero mientras leen cosas raras y muy inteligentes, la gente que escribe en hojas sueltas y regala lo que escribe, los que hacen comida ancestral como política, los que cuidan y aman los animales, los que saben de plantas y de caminos en los bosques, los que hablan con las gentes de los pueblos y lloran con las historias campesinas, los grupos de lectura que sueñan con refundar la teoría y de paso la realidad, los que aprenden lenguas vivas y pequeñas que los políticos desprecian, los que hacen trueque y así llegan a conocer libros inconseguibles de anarquistas olvidados, los que quisieran quedarse toda la vida en la universidad sencillamente porque la u es una chimba, los que no quieren ser políticos porque de verdad quieren hacer algo? ¿Conoce usted todas las formas de acción de las estudiantes y los estudiantes, la estudiantada alegre y valerosa? ¿o solo ha visto un tropel y piensa que eso es todo?”[3]

Así que los estudiantes van a todo esto; traen la coca para comer, otros se la pasan el día con el tinto que les ofrecen por ahí, ni siquiera tienen para pasajiar. Afortunados, llegan en cicla. Las condiciones de pocos son solventes, la de la gran mayoría se debaten entre la precariedad y el aguante. Otros, es una minoría, están llegando en carros lujosos; algunos se prestan a tramas turbias, juegan cartas, venden sus cositas, al margen del Estatuto estudiantil, que solo se lee al momento de un posible y remoto disciplinario; hay algunos jodidísimos, porque no han de faltar. Van a clase, se meten a la biblioteca a hacer trabajos comunes, charlan, hay pilos de pilos. Hay de todo, no como en la viña del Señor, sino como en la lúgubre vendimia de un pueblo en la periferia del capitalismo globalizado.

Hoy los estudiantes se ven impelidos a denunciar a los capuchos, a confrontarse con los capuchos, a desencapuchar a los capuchos, por la simple razón que hoy se presentan a los capuchos como los responsables no solo de los disturbios violentos en las protestas sino los agentes anti-protestas. Los capuchos son los nuevos enemigos públicos de Estado, del ESMAD, de la Universidad, de las Protestas. La repetitiva enunciación de los capuchos por los medios como agentes de las violencias callejeras, papa bomba en mano, hace del capucho el nuevo hereje, el nuevo enemigo de todos. Esta caracterización etérea, pero eficaz del capucho, aúna a los energúmenos defensores del orden con los promotores más decisivos del paro, al menos de cara al chantaje mediático de rechazar al enmascarado de lana todos a una. El que no está contra el capucho está contra la democracia, la justicia; el que no se expresa contra el capucho es capucho, cómplice del capucho, en la fanática lógica evangélica, “el que no está conmigo está contra mí”[4].

Debemos contribuir como profesores, así hayamos llegado demasiado tarde (pues así lo estimo personalmente), a tejer el vínculo roto con el mundo estudiantil, con nuestros estudiantes que, al fin y al cabo, es la razón del ser profesoral. Por eso creo que la comunicación por emprender (en un país que transita por la difícil senda de la implementación de los Acuerdos de paz) debe ser una comunicación múltiple en que se llame a compartir las mismas inquietudes, en una comunicación en que se parte por el estudiante real: aquel en medio de la desgarrada sociedad colombiana y sus poco recomendables instituciones públicas, instituciones que deben ser sometidas a un escrutinio a fondo. Sin un llamado a reconocer esta crisis nación, de una nación que hace aguas por todo el casco del barco (disculpe este símil tan manido): no habrá punto de encuentro fecundo; pues, como profesores, estamos comprometidos a compartir con los estudiantes, con decidida vehemencia y con el mayor valor civil y compromiso ciudadano, a sentarnos al diálogo franco y sobre todo a un diálogo urgente.

Sigo convencido, por razones de formación filosófica y treinta años de pasión docente, que la Universidad es el Alma Mater de la nación; que la comunidad base de esta Alma Mater son los profesores y los estudiantes; que la inteligencia universitaria, que surge de esta comunidad (la más indispensable de las comunidades sociales hoy), está en la responsabilidad de luchar por las libertades más inverosímiles, la justicia y la concordia social y política; que compartimos una larga historia latinoamericana, que engrandece y dignifica la tarea modesta y discreta del trabajo docente, del dictar clase que, para mí personalmente, constituye el momento más sagrado e indeclinable de mi existencia.

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[1] Los siguientes párrafos me fueron inspirados, tras la lectura del artículo de Juan Camilo Portela “Contienda política estudiantil. Apuntes desde la Universidad de Antioquia” publicado en Universidad y conflicto. Memorias por Wilmer Martínez Márquez y Adriana González Gil. Universidad de Antioquia. Medellín, 2015.

[2] El final del siglo XX y principios del siglo XIX fueron particularmente violentos para el campus universitario, con asesinatos de estudiantes como Diego Arcila y Gustavo Marulanda y profesores como Hernán Henao, directas acusaciones públicas de infiltraciones de las FARC, por medio de becas y subsidio a estudiantes, y presencia paramilitar. Cfr. Universidades bajo S.O.S.pecha de Miguel Ángel Beltrán, María Ruiz Aranguren y Jorge Enrique Freytter-Florián. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, 2019. Págs. 68-77.

[3] Hoy el colega Andrés Saldarriaga se encuentra amenazado de muerte por unas exultantes páginas que no se leían hace tiempo así de valientes.

[4] Este fue el tono violento con que, el pasado 25 de febrero, increpó la alcaldesa de Bogotá Claudia López al representante estudiantil de la Universidad Distrital, instándole a que denunciara a los capuchos, pues de lo contrario era cómplice de sus acciones vandálicas. La alcaldesa confundió la representación estudiantil con una agencia de delación al servicio de su política de criminalización de la protesta social.    

jaime bornacelly castro

Jaime Bornacelly
Profesor. Escuela Interamericana de Bibliotecología

Cuentan los rumores oficiales que a Belisario Betancur, el hombre de la pax1, las fuerzas militares dieron muestra de su poder con la retoma del Palacio de Justicia. Dicen las malas lenguas, que ni lo escucharon. Lo bloquearon del Facebook, del Whatsapp y no le atendieron las llamadas que hacía desesperado para que no entraran a masacrar a jueces, trabajadores e insurgentes. Insisten estas fuentes que los militares no querían negociar con esos facinerosos maoístas-leninistas-troskistas-Anapistas del M19 -el castrochavismo del momento- y por eso mostraron su fuerza descomunal que desapareció archivos documentales y humanos. Fue peor la cura que la enfermedad.

Después de esta tragedia nacional, fue más evidente el militarismo en la política, quiénes son los ‘manda callar’, quiénes dan la orden suprema o la nuez de lo político en Colombia, esto es: declarar quién es el enemigo y decidir hacer la guerra.

También dicen por ahí los cercanos al otrora candidato Daniel Quintero -nada de esto es oficial- que él, un hombre progresista y nada conservador como Belisario, de ser alcalde nunca ensayaría una incursión a la UdeA con tanquetas y escuadrones pro-disturbios, que él es y será un hombre de paz. Parece, por sus declaraciones a los medios, que en esta oportunidad la fuerza pública le consultó, no lo dejaron en llamada en espera o lo bloquearon de su lista de contactos. Entonces, ni modo de decir que le ocurrió lo mismo que al “inconsulto” e incomprendido Belisario. Así, Daniel Quintero es otro hombre más de la pax.


Entre chismes y cuentos acerca de las decisiones de los dos mandatarios Antioqueños y sus protocolos de seguridad, lo que parece ser cierto es que los dos están tranquilos; uno no tendrá que defenderse del Centro Democrático y del Grupo Antioqueño y, el otro, no estará sentado en el banquillo de los acusados de la historia oficial. Cumplieron, como es tradición en Colombia, con su “deber constitucional” de generar el crónico desorden y “garantizaron el derecho” a la protesta ordenada, pacífica y bien peinadita.


Belisario fue gramaticalmente correcto en temas de paz, mejor ni la escribió y menos la firmó. El Quintero es coreográficamente infantil y le encanta la espectacularización de la política. Es desproporcionado y cruel. Carece de compasión y lo compensa con una twitteratón, la nueva Gerencia de la Paz y la mesa de diálogo. Peca y reza. Le está pasando lo mismo que a Belisario, como hombre de pax, no sabe usar su fuerza con los nuevos juguetes de guerra, los drones, las cámaras de reconocimiento facial, el helicóptero y hasta los pitos amarillos que ahora serán los nuevos dispositivos de sanción contra los facinerosos. Dice públicamente que se va a seguir vengando -la justicia penal es una forma de venganza- de los que pasaron la línea roja y pusieron en riesgo la seguridad. “Inseguridad”, descontento y malestar ciudadano que fueron claves para su victoria a la alcaldía. En pocas palabras, promete ruido a punta de pito, venganza, ‘antipolítica’ de paz y perfidia.


Está más pendiente de mostrarse como hombre antioqueño de hacha y machete, grande y decidido, que la de verse joven, rebelde, creativo y compasivo. Le preocupan más las canas y la sonrisa que las balas de goma, cristal o plomo que derrumban sus electores y, ahora, enemigos. En síntesis, se ocupa de las cifras, las estadísticas, las tendencias y las poblaciones “anormales”. Puro gobierno de la conducta, gubernamentalidad. Y en su defecto, no ensaya alternativas de seguridad y construcción de paz que prevengan tragedias como la del Palacio de Justicia, las muertes de Paula Andrea y Magaly en febrero de 2005, de Dylan Cruz en noviembre de 2019 y de Julián Andrés en diciembre de 2019.


Grandes hombres de la pax que no entienden -o lo entienden muy bien- que la(s) paz(es) en Colombia se hace a pequeña escala. Que nuestra múltiple, frágil, incompleta, suspendida e indecisa transición de la guerra a la paz se hace desde lo microterritorial y desde la escala del cuerpo, las actitudes, las emociones, la palabra. Señor Quintero, señor Gaviria, señor Duque -puros señoritos- La Universidad de Antioquia es un Sitio de Conciencia y Patrimonio Ambiental, allí conservamos las huellas de nuestra intolerancia pero también de nuestras experiencias de paz, producimos memoria colectiva, conservamos conocimientos y especies naturales, creamos diálogos de saberes, aportamos a la construcción de paz territorial mientras también transformamos nuestras maneras de protesta y se forman sujetos rebeldes que saben distinguir entre la guerra y la paz, entre la violencia fratricida y una revuelta, entre la seguridad humana y la vigilancia, entre construir paz y la pax como hegemonía, pero también, sabemos ver similitudes entre Belisarios, Duques, Federicos y Danielitos.


Señor Alcalde de Medellín Daniel Quintero, su mandato debe reconocer a la Universidad de Antioquia en su autonomía política, científica, administrativa y financiera. Debe defenderla como Memoria y Patrimonio. Como Patrimonio, es herencia del padre, recurso para la vida y, como Memoria, es la madre de las musas donde está el conocimiento sobre las raíces, es la conciencia que requiere el futuro. Recuerda, “honrarás a tu padre y a tu madre”.

1 El significado de la palabra Pax, más que la ausencia de la guerra o violencia, es la idea y ejercicio de una hegemonía militar que busca pacificar otras fuerzas políticas.

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asambleaProfes27feb2020A raíz de los últimos acontecimientos, se ha generado al interior de todos los estamentos universitarios, un intenso debate que se da en el siguiente contexto:

  1. Una situación nacional de polarización política donde el actual gobierno de derecha quiere echar atrás los acuerdos de paz y la búsqueda de la reconciliación entre la población, quiere imponer un paquete de medidas neoliberales que profundizan las desigualdades y la pobreza, ejerce la violencia contra el movimiento social y los líderes sociales y el Estado se muestra indolente frente a su responsabilidad en la defensa de la vida y la integridad de las y los colombianos.
  2. La vulneración de la autonomía universitaria por parte de la Alcaldía de Medellín, utilizando la violencia del ESMAD contra la comunidad universitaria, sus bienes y su entorno. El argumento esgrimido por el Alcalde contra los capuchos que utilizan explosivos al interior del campus universitario, sólo trata de justificar el autoritarismo y la violencia de las dirigencias locales frente al tratamiento de los conflictos, generando más violencia, estigmatizando y satanizando a la Universidad frente a la opinión pública.
  3. Más grave aún, que el supuesto protocolo esgrimido por el Alcalde para la agresión contra la Universidad es una imposición unilateral, inconstitucional e ilegal en cuanto este se extralimita en sus funciones y transgrede el derecho constitucional de autonomía universitaria. Además, según lo ha manifestado el rector de la Universidad de Antioquia las autoridades universitarias no fueron consultadas para el ingreso del Esmad el pasado 20 de febrero a los predios de la Universidad.

A partir de estas situaciones se ha generado un intenso debate al interior de los distintos estamentos de la Universidad. Saludamos el debate con altura, con argumentos, con respeto por la diferencia, sin agresiones y señalamientos personales, en el objetivo claro de tratar los conflictos al interior de la Universidad y de esta con la sociedad, de una manera democrática que garantice la realización de sus ejes misionales y su vocación de espacio propicio para el pensamiento crítico, la pluralidad del debate, la ciencia y la cultura.

Cuestionamos las formas de censura que se están imponiendo desde el equipo de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia argumentando supuestos cambios de política que justifican la selección de unos artículos de opinión y la censura de otros, con criterios discrecionales que en la práctica están contribuyendo a estimular las agresiones personales y los señalamientos peligrosos en lugar de promover el debate académico, franco, abierto, pluralista y democrático. Esto último es más cuestionable en el actual momento en que a nivel nacional se fabrican falsos positivos judiciales contra el profesorado de varias universidades públicas.

Bienvenido el debate entre el profesorado de la Universidad de Antioquia, pero con respeto, sin censura, sin señalamientos personales e invitando a resolver los conflictos a través del diálogo argumentado. En un debate democrático al interior de la universidad no deben existir temas vedados, incluido el tema de los capuchos que no es solamente una situación de nuestra universidad sino de las universidades públicas del país, que requiere un tratamiento distinto.

Asamblea de Profesores de la Universidad de Antioquia

Febrero 27 de 2020

Medellín, 25 de febrero de 2020:

 

 

Reiteramos nuestros llamados y alertas ya planteadas en pronunciamientos anteriores, seremos vehementes en la defensa de la pluralidad del pensamiento, en las garantías del Estado Social de Derecho y los mecanismos constitucionales que materializan los derechos humanos que nos asisten a las y a los colombianos y que nos obligan a quienes somos parte de las universidades públicas a garantizarlos. Desde esta perspectiva posicionamos las siguientes inquietudes a la opinión pública:

 

  1. ¿Cuál es la postura del Rector de la Universidad de Antioquia y del Consejo Superior Universitario (CSU); representante legal y máximo órgano de gobierno frente a la ocupación del ESMAD de los predios universitarios?
  2. ¿Cuál es la postura del Rector y del CSU frente al principio de la autonomía universitaria violado por el alcalde de Medellín Daniel Quintero con la aplicación del mal llamado protocolo de reacción contra explosivos en universidades?:

 

 

En este país de falsos positivos y de represión, la capucha es el símbolo de cómo el derecho a la protesta todavía es perseguido y como la sociedad no cuenta con las garantías para protestar sin sufrir de señalamiento y/o persecución. No vamos a entrar en la polarización de señalar buenos y malos frente al tema de la capucha en la Universidad, las violencias y los conflictos en Colombia y en el alma mater van más allá y son expresiones de causas tan estructurales, complejas y profundas que no admiten sofismas de distracción. No es proponiendo que la universidad sea un campo de batalla como se van a resolver, ni cómo se va a garantizar la tranquilidad de quienes la ocupamos, todo lo contrario, se van a escalar: ¿Seguridad con armas?, ¿Seguridad con represión?, ¿Seguridad vulnerando la autonomía universitaria?

 

La indignación, la rabia y la impotencia ante la vulneración sistemática de derechos llaman a la movilización social y a la protesta, de eso se trata la agenda nacional de paro y de eso se trata el llamado del magisterio nacional, a movilizarnos en defensa de la vida, la integridad de las y los dirigentes sociales. Rechazamos el trato policivo y militar de la agenda de movilización nacional, la represión no es la manera más adecuada de tratar los conflictos, con la violencia estatal no se resuelven las violencias del país ni las de las universidades. Cuestionamos que remover las mallas de la universidad sea la mejor vía para enfrentar la problemática actual de la movilidad y la seguridad en los campus universitarios y en la ciudad.:

 

A propósito de nuestros llamados: ¿Cuándo se va a sentar el alcalde a la Mesa de diálogo y concertación de mecanismos democráticos y participativos para dirimir los conflictos y las problemáticas que nos son comunes y que no dan espera para ser intervenidos de manera conjunta y colegiada?

ASOPRUDEA - SINTRAUNICOL - APENJUDEA - ASPUDEA

Multiestamentario otro

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